10 enero 2008

Malestás

No todas las cosas nacen para caber en otras, por no ajustarse al tamaño forma o temporal; por eso la mayor de las veces, las maletas resultan infructuosas para colocarles en sus dentros, un destino, todas las incógnitas del mundo y dos respuestas, pero resultan perfectas para lo que nunca hizo juego con nuestro traje azul distancia (él, ellos, la casa, el perro y más). Por eso regresamos a los nidos, a cumplir ciclos, destinos y aniversarios, a hacer recuento de los (d)años, a vivir, revivir y morir en compañía.

07 enero 2008

Aprendí

Aprendí
que ningún lugar es mío
por eso no apostillo
los muebles en las casas
ni cuelgo cuadros permanentes
ni planto árboles que extrañen

Aprendí que nunca tiro anclas
que no tengo dos almohadas
que el clóset es solo uno
y no pongo café para que sobre

Aprendí que debo irme
por eso no pierdo mis zapatos
y no guardo el cepillo de los dientes
para que el amor nunca olvide
hacer hogar en mi interior

03 enero 2008

La Lástima que no lastima

Vino y se fue como quien viene a pedir limosna -frente a mi puerta-
En una hoja amarillenta de tanto otoño, ella había escrito con letra sordomuda “Ayúdame mujer de culpas que vengo buscando en tu dolor alivio”
Tras la reja leí el papel -desempeñado- para luego soltar el llanto aprendido que sanea las conciencias, pero no me oyó,  la distancia siempre fue la apuesta.
Entonces quiso su sordera de mí otra lágrima, aunque intenté, jamás se pudo. Hasta allí llegó su terquedad.

Puse, por no dejar, tres monedas de cambio en su mano pero no pudo conmigo, practicar sus gracias, ya que de la nada apareció una tórrida lluvia en su cabeza. Vi por horas como llovía y se llovía desde su cabello acuoso, y aunque esperé verle germinar allí mismo en la banqueta, llegado el atardecer, su obligo se le volvió fértil,  cántaros de óxido le subieron por la cara. Nunca más le volví a reconocer.