Era amar
la arena tierna de una piel
color, su tierra
el arroyuelo zafiro
sobre una espalda,
dos misterios en la frente
Babilonia cuando ve
universo si le miro
¿pestañas o helechos?
¡la madre selva!
París en otras manos
escribe su propia historia
sobre un poema que ya no es mío
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