Ellas juegan a que son libres
sin consecuencias
y sus consecuencias juegan
a la guerra
-consigo mismos-
a que son al mismo tiempo
bala y cuerpo
estómago y pastilla
cuello y cuerda
Ellos juegan a la indiferencia
y su indiferente juega
a la muerte
y a la vida
a que es al mismo tiempo
médico y gatillo
Dios y Diablo
pecador y salvo
Y el juego sigue y sigue
hasta sus últimas amalayas
hasta que el viento pare molinos
y las batallas épicas
los triunfos imaginarios
de tres héroes desconocidos
una madre y ese padre
que engendraron una inercia
que teme pedir amor
pero sin miedo a la muerte
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