se metió por mi traqueotomía
robándome la retina
se apoltronó sobre mis suicidios largos
-de niña que nunca perdió a sus padres-
se dejó ver
-que solo cúbito y radio eran-
transfundió a los gore
confituró el sexo del súcubo y el incubo
volvió cordura
la letra viva de las fuerzas muertas
Con priapismo de su angina delantera
me abrió los muslos, horadando altares
¡despedazó mis ídolos!
se burló de mi oración
Y lloré...
lloré todas las aguas del diluvio
por el chakra de mis dioses
por el tantra y por los mantras
de mis libros
el ridículo dolió
dolió tres veces y media
Pasó el tiempo y tomé conciencia
descubrí la luz y su secreto
¡Kundalini es anaerobia!
consumé venganza:
me llevé mis dos hidrógenos
a donde se preñan ídolos
la dejé con su mortal oxígeno
y enterré la realidad
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